El estilo de vida y la microbiota

08/01/2026

«Todas las enfermedades comienzan en el intestino» declaraba Hipócrates hace más de dos mil años, haciendo alusión a la teoría de los humores de la Antigua Grecia. Ahora más que nunca, la cuestión digestiva monopoliza nuestra atención.

La microbiota es tema capital en permanente actualización. La intención de este artículo no es otra que la de transmitir algunos puntos clave entre tanta complejidad, situando el foco en el estilo de vida actual, el cansancio físico y mental como síntomas y motivos de consulta mayoritarios, y la inflamación crónica de bajo grado como elemento común.    

Ideas clave para entender la microbiota:

  • Está compuesta por algunas colonias eucariotas de hongos, virus y arqueas, y sobre todo bacterias.
  • La investigación de los últimos diez años deja claro que las visiones simplistas de bacterias buenas y malas ya no se sostienen, y que lo que realmente conviene es una alta diversidad y equilibrio microbianos para regular el metabolismo y el sistema inmunológico.
  • A mayor diversidad, mayor facilidad para que esos grupos bacterianos estén en equilibrio (homeostasis).
  • Mantener la homeostasis es esencial para regular metabolismo y sistema inmune.
  • El factor principal que determina la composición de la microbiota intestinal es el patrón alimentario de su huésped.

Cuando se produce un desequilibrio entre esas comunidades bacterianas (protectoras, muconutritivas, inmunomoduladoras), se produce un sobrecrecimiento de patógenas y pérdida de diversidad general. Hablamos entonces de una situación de disbiosis, en la que las uniones celulares de la pared intestinal pueden dañarse, provocando una mayor permeabilidad selectiva de los nutrientes a la circulación: esto incluye bacterias y endotoxinas, que producen inflamación crónica bajo grado.

Algunas patologías digestivas que cursan con inflamación crónica de bajo grado.

  • Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII): Enfermedad de Crohn, Colitis Ulcerosa
  • Celiaquía
  • Alergias e intolerancias alimentarias derivadas de la inflamación crónica, como la intolerancia a la lactosa y a la fructosa
  • Trastornos funcionales digestivos (como el síndrome del intestino irritable)
  • Gastritis crónica

Pero, además de la alimentación como pieza clave de prevención y tratamiento para potenciar un equilibrio en nuestra microbiota, y por ende potenciar nuestro sistema inmunitario, y de los factores intrínsecos (edad, genética, sexo biológico),

¿Qué produce además un desequilibrio en la microbiota e inflamación crónica?

  • Alteración ritmos circadianos (horarios, estilo de vida acelerado, hiperexigencias, carga mental…)
  • Cansancio, malestar y dolor medicados, pero no atendidos (anemia, hipotiroidismo, endometriosis…)
  • Diagnósticos erróneos o tardíos (celiaquía, intolerancias, hipotiroidismo, EII…)
  • Sobremedicación: antiinflamatorios, inhibidores de la bomba de protones, analgésicos, psicofármacos, antibióticos…
  • Dietas restrictivas para intentar poner fin a los síntomas
  • Estilo de vida sedentario

A continuación, describo un perfil habitual que acude a consulta de nutrición, sobre todo a aquellas especializadas en aparato digestivo:

Mujer, que presenta la clínica siguiente: prominente distensión abdominal, meteorismo y flatulencias, diarrea y/o estreñimiento, con o sin diagnóstico médico, y generalmente de largo curso de evolución.

Acumula un histórico de dietas o modificaciones dietéticas (bajas en FODMAPs, sin gluten, antiinflamatoria, ayuno intermitente, etc.) y un sinfín de suplementos que buscan como objetivo paliar la sintomatología física. En numerosas ocasiones, indirectamente la paciente busca además modificar el peso corporal, debido a una alta insatisfacción con su cuerpo.

El elemento en común de estas mujeres es el cansancio y malestar que no hacen sino agravar y perpetuar la situación clínica, los cambios de peso y una relación de sufrimiento con la comida y con el cuerpo.

Todo ello la sitúa en una situación de profundo agotamiento físico y mental en el momento de consulta.  Es decir, el cansancio exacerbado se convierte en el motivo principal que las lleva a consultar con especialistas, y a día de hoy, requiere de una atención sin precedentes por parte de los profesionales sanitarios. 

Un cansancio sobremedicado, pero no atendido, que es preciso estudiar en profundidad para realizar un diagnóstico diferencial, antes de ser tratado a través de la farmacología y suplementación, o incluso, con dietas que excluyen alimentos a ciegas e impactan en la calidad de vida de la persona. Mientras el cansancio, continúa.

En España, se ha iniciado el Proyecto MANUELA (CSIC) cuyo objetivo es combatir la desinformación sobre la salud de las mujeres mediante el análisis de la microbiota y la consideración de factores como la dieta y el estilo de vida.

Falta mucha investigación para entender con profundidad todos los procesos biológicos que ocurren en nuestros cuerpos.

A la espera de mapear la microbiota de las mujeres y su relación con la alimentación y la salud, es fundamental trabajar de forma individual con cada mujer en consultas especializadas, colocando el foco principal en su relación con la comida y con el ejercicio, su salud hormonal y sin duda, mental y emocional.

En síntesis

Comprender la relación triangular entre dieta, microbiota intestinal e inflamación es crucial para desarrollar estrategias efectivas en las patologías digestivas. Asimismo, las intervenciones nutricionales y la adquisición de un patrón alimentario adecuado a cada persona, pueden modular la composición y la función de la microbiota intestinal y, en consecuencia, influir en los procesos inflamatorios. Y al mismo tiempo «salud como proceso hacia la autonomía personal, solidaria y gozosa de las personas, incluyendo, la alegría, el propio gozo que se siente con la salud (…)

La atención sanitaria debería incluir la globalidad del paciente y su calidad de vida. Y esto incluye poder conseguir una salud para disfrutar». (Valls Llobet, 2020)


Referencias consultadas

  • Brittany A. Matenchuk, Piush J. Mandhane, Anita L. Kozyrskyj. Sleep, circadian rhythm, and gut microbiota.Sleep Medicine Reviews. Volume 53, 2020 101340, ISSN 1087-0792. 
  • Di Vincenzo F, Del Gaudio A, Petito V, Lopetuso LR, Scaldaferri F. Gut microbiota, intestinal permeability, and systemic inflammation: a narrative review. Intern Emerg Med. 2024 Mar;19(2):275-293.
  • Proyecto MANUELA – Ciencia por la Salud de las Mujeres. Consejo Superior de Investigaciones científicas. https://manuela.csic.es/
  • Randeni N, Bordiga M, Xu B. A Comprehensive Review of the Triangular Relationship among Diet-Gut Microbiota-Inflammation. Int J Mol Sci. 2024 Aug 29;25(17):9366.
  • Valls Llobet, Carme (2020).Mujeres invisibles para la medicina. ISBN: 9788412064469. Ed. Capitán Swing